—¿Que pasa?- atiende su teléfono mientras que se dirige hacia el balcón terraza. Sophia aún yace a un lado bajo la cama, -no me interesa, ocúpate, para algo te pago como para que molestes a otro con tus estúpidas preguntas- traga saliva molesto. Lo que menos le interesa son los problemas de oficina, corta la llamada y mira su celular. —¡malditos humanos inoperantes!— sisea generando que el cielo sea un completo desastre. Teclea el número de alex, uno de los demonios que ocupan el servicio de seguridad de los galpones que tiene para su negocio ilegal, mientras que lleva su mirada hacía ella para corroborar que todavía siga dormida. -buenos días jefe- su tono es formal y correcto. Thomás siente ese mismo dolor en su pecho cuando Sophia la otra noche comenzó a sentirse mal, -necesito qu

