ELIZABETH. —Levanta las manos y camina, perra —Me ordena una voz femenina detrás de mí, hundiendo un fierro en mi espalda. Está armada. —¿Qué quieres, dinero, mi teléfono? Te daré todo. —No quiero nada de eso, camina y cállate. —¿Quién eres? —le pregunto mientras camino hacia adelante. —Súbete en el auto n***o, las llaves están puestas. Si intentas algo, te mato. Hablo muy en serio, Elizabeth. Si sabe mi nombre quiere decir que me conoce. Pero, ¿quién es? Hago lo que me dice y luego ella sube al puesto del copiloto. Es hasta ese momento que veo su rostro y descubro quién es. ¿Acaso está loca? —¿Por qué estás haciendo esto, Stefany? —Conduce y cállate, maldita perra —me ordena, apuntando el arma en mi cabeza. Enciendo el auto y sigo las indicaciones de la desquiciada de Ste

