10 DE DICIEMBRE DE 2014 —¿A dónde me llevas, Charles? —No puedo ver, ya que me vendó los ojos. Pero percibo el olor a pasto fresco y a flores silvestres, se me hace muy familiar. Mi morenito me toma la mano y la acaricia con sus dedos. Es tan atento y cariñoso que a veces creo que no es real. Temo despertar y que todo sea un sueño, un hermoso y maravilloso sueño. —Ya casi llegamos, mi amor. —me dice, dulcemente. Diez minutos después, según mi cuenta, el auto se detiene. —¿Preparada, mi rubia hermosa? —me pregunta, mientras besa mi mano. —¿Para qué debo estar preparada, Charles? —Ya lo sabrás, mi amor —La puerta de mi lado se abre y Charles me carga en brazos. Mis ojos siguen vendados y no tengo una idea de a dónde me trajo. Mi amor da unos veinte pasos conmigo en sus brazos. —

