22 DE ABRIL DE 2015 —Buenos días, vengo a visitar a Charles Jones, piloto del avión siniestrado —digo sin titubear. Este hospital es la última esperanza de encontrar a Charles. Si no está aquí, será todo. Pero algo me dice que estoy en el lugar correcto. —Espere cinco minutos y la atenderé —me pide la enfermera. Al menos no me rechazó a la primera. Me balanceo adelante y atrás sobre mis pies mientras espero los cinco minutos que me pidió la enfermera. —Disculpe, señorita. Escuché que nombró al piloto del avión. —Me pregunta una señora de mediana edad, cabello castaño y lindos ojos miel. Se le ve cansada pero me ofrece una linda sonrisa. Por su mirada, comprendo que tiene algo para contar. Mi corazón palpita con mucha fuerza, late tan rápido que duele. ¿Sabrá algo de Charles? —Sí,

