10 DE ABRIL DE 2015 Cada vez que cierro los ojos, lo veo a él. Está tan dentro de mí que duele. Si mi corazón sigue latiendo es por la esperanza de verlo de nuevo, de saber que en algún lugar él puede estar aferrado a la misma creencia. —Lil, me siento muy mal —le digo, llorando al teléfono. —Tranquila, Lissy. Lo vas a encontrar. No te desesperes. —dice, adormilada. —Es que no puedo dormir pensando en él. ¿Y si está muerto? No quiero vivir sin él, Lil. No puedo. —No pienses así. Lo vas a encontrar y podrás decirle cuánto lo amas. Sécate esas lágrimas y encuentra a tu morenito. —Tienes razón, Lil. Gracias por darme ánimo. Eres como una estrella que ilumina mis noches más oscuras. —Lissy, me has hecho llorar. Te quiero muchísimo, hermosa. Cuídate. —Yo más, mi loquita, pórtat

