Lucien A medida que descendíamos, la vegetación se hacía más densa y el aire más cálido. El cambio de ambiente era un alivio después del frío y la aridez de las montañas. —Mira, —dijo Octavia, agachándose detrás de un tronco caído y señalando hacia adelante. —Allí hay personas. Siguiendo su mirada, observé a un grupo de hombres en medio del bosque. Estaban cazando un ciervo grande, y nos mantuvimos en silencio, ocultos, observando sus movimientos. Los cazadores se movían con una precisión y silencio impresionantes. Estaban vestidos con ropas de camuflaje que se mezclaban con el entorno del bosque, haciéndolos casi invisibles entre los árboles y la maleza. Cada paso era calculado; se movían con un propósito claro, acechando a su presa con una paciencia casi sobrenatural. El ciervo, maj

