Capítulo 28 ―Catalina, al verlo que estaba que explotaba del coraje y los celos, porque, aunque parezca increíble ella sentía muchos celos por Damián, solo lo miro dijo. ―Claro, voy por mi bolso y a despedirme de Karen, dejando ahí parado a Damián. ―John, no dejó de mirarla hasta que desapareció. ― Vaya, si yo tuviera una esposa así, no la dejaría sola ni un segundo. ―Damián lo miro y solo contesto. ―Solo no se vuelva acercar a ella, porque la próxima vez no seré tan indulgente―dijo, dejándolo ahí parado para ir detrás de Catalina. En el trayecto en el auto reinaba el silencio, ninguno de los dos decía nada, pero la verdad es que los dos sentían celos, que, si apenas los lograban ocultarlos, al llegar a la mansión Catalina iba a subir a su habitación cuando Damián la detuvo… ―Me puede

