Cuando llegamos al restauran me doy cuenta cuna hermoso ha quedado todo lo que Gabriel ha estado haciendo, es maravilloso como le da el tiempo a cada uno de sus negocios, y aun así siempre tiene tiempo para mi, lo amo. Nos recibe el camarero como a cualquier otro cliente, Mauro, viene a saludarnos. - Mi querida señora, que le apetece el día de hoy, supimos que venían, su crema de cilantro ya esta lista, desea algún corte? - Dejare que me consientas, pero no olvides mi crema... El sonríe y se va, Gabriel me observa feliz, el de verdad es el hombre perfecto, tan apuesto siempre, impecable, jamas imaginarias que se emociona tanto al armar una cuna nueva, o que le emocione tanto comprar un porta bebe para el auto, pero así es, cada cosa que hacemos por nuestro bebe para el es una emoción e
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