No se cuanto tiempo llevo dormida, abro los ojos, y fuera ya es de noche, siento aun el rostro de Gabriel enterrado en mi espalda, me giro y voy a darme una ducha, pues el aun duerme, cuando salgo lo observo sentado, con el rostro adormilado, me he puesto un vestido ligero color crema, cuando el me observa me saluda de manera sonriente, jamas había visto esa sonrisa de oreja a oreja en el. - Hola mi hermosa esposa, como amaneció... - Mas bien anocheció, son las 8 de la noche mi adorable esposo, veo que esta usted de buen humor. El se pone de pie, y veo que aun va d*****o, mi rostro se enrojece, y observo hacia otro lado, siento como se acerca a mi y me dice al oído. - Después de lo de hace unas horas no deberías sentir pena al verme así, ahora ya me conoces completo. - Yo no... lo se

