ANDREA DESMOND –Si son las 7 te mato –murmuré cuando siento los labios de Jonathan en mi mejilla. Solo escucho su leve sonrisa. –Son las 7:30 –responde –No puedes ser una persona normal y dormir toda la mañana –reclamé –Vamos a desayunar y podemos salir a dónde tú quieras –me rodeo con sus brazos –Quiero dormir –refunfuñe, su mano paso por mi vientre y se sintió un golpe desde mi vientre –lo ves hasta el bebé quiere dormir –Yo llegué primero –habló Jonathan a mi vientre y no pude evitar reír muy fuerte. Me levanté refunfuñando, Jonathan tenía la costumbre de despertarme muy temprano aunque no tuviéramos nada que hacer en el día, ha dejado de hacer los turnos nocturnos en la clínica y ahora solo llega en el horario de oficina, intenté convencerlo de que era algo innecesario, pero and

