Prefiere guardar silencio y salir por el botiquín. Samuel siente que Katherine está exagerando al ver la sangre en su mano derecha. —Katherine, no es nada importante, solo son cortes. Vamos, déjame llevarte a casa —Samuel trata de evitar más preguntas. No está para responder y menos para lidiar con la histeria habitual de Katherine. —Aquí tiene, señora Katherine —Starling entrega el botiquín a Katherine, mientras observa cómo Samuel lo mira fijamente. Es claro que les está dando una advertencia de no hablar de lo que vieron en el baño de hombres. —¡Gracias, Starling, puedes retirarte! —El gerente de la empresa se libra de un gran problema. Samuel y Katherine están en silencio. Ninguno tiene intenciones de hablar el uno al otro. Están peleados, pero también son orgullosos. Mientras Kath

