—¡No es nada!... Como dije fue producto a las cebollas. No busques problema en donde no hay— Siena se levanta de la mesa para tomar su plato y huir de aquel momento de interrogación. —¿Qué no busque problemas?... ¿Acaso temes que adivine que tus lagrimas tiene nombre? — Siena sin darse vuelta queda estatice por un momento, para luego seguir su camino hasta el lavadero de aquella pequeña cocina. —Esto es ridículo... habla como si en verdad me conocieras— La voz de Siena sonaba a que no tratase de ocultar aquel dolor que estaba sintiendo, ya eso estaba pasando a un segundo plano. —Samuel, es él el motivo de tus lágrimas. — afirma Asher, el silencio una vez as fue protagonista de aquella noche, un dolor atravesó el corazón de siena, pues no pensó ella que aun podía experimentar aquel do

