Capítulo dos
Creo que vivo más en la escuela y en la empresa desde que empecé a trabajar.
Mi casa es simplemente como un tercer lugar al que llegó solo a dormir.
Masajeo mi cien al escuchar, temprano por la mañana, el ruido molesto de voces hablando en toda la puerta del instituto y entró sin importarme las miradas de pena por parte de ellos.
Lo sé, parezco doña Clotilde... Vieja, arrugada, con ojeras y una no sonrisa en la cara que define lo agria que soy cuando estoy sola.
—Señorita Gaitán, el día está tan radiante y usted con esa cara —el profesor de matemáticas me frena en pleno pasillo y le lanzó una mala mirada —en fin, solo la detuve para decirle que usted y el señor Díaz tienen que presentar el examen la siguiente semana... La única que se salvo fue su amiga Dornam.
Asiento rodando mis ojos y dejándolo con la palabra en la boca. Si me lleva a la dirección ya me da igual con todo lo que he vivido.
Camino hasta llegar al aula correspondiente en primera instancia y me sorprendo cuando veo a Neftali recostado con un pie sobre la pared, su ropa de hoy es un desastre y al sentirme levanta ese rostro demacrado y desamparado que tiene.
No sé porque algo me dice que esto tiene que ver con Jex, pero apuesto mi comida de hoy a que es así.
...
Lo único que me dijo ese idiota fue, “es por Jex y no la molestes del por que mi mal estado”.
Claro que la voy a molestar, quiero saber que es lo que paso para así poder arreglar las cosas de una buena manera, aunque suponiendo de Jex lo más probable es que le haya dicho que no quería nada con él y que lo dejara solo.
Entro a la cafetería rápido y desde ya noto esos ojos de culpabilidad en ella, me acerco directamente y la señaló nada más llegar —Quiero saber que le hiciste a Neftali para que este tan decaído y no quiera ni venir a comer con nosotras —tomo asiento —quiero la verdad, Jexi —digo y ella suspira cerrando los ojos y sacudiendo su cabello.
—¿Te acuerdas del problema con mi laptop? —asiento —mi padre la llevo al lugar donde trabaja Neftali para que revisaran que era lo que estaba haciendo en la madrugada. Ayer cuando me fui detrás de él tuvimos una discusión y pensé que mi padre igualmente se enteraría de lo que había en el ordenador, porque él no me quería ayudar.
—¿Pero qué cosas importantes tenías en ese computador para que te pusieras así de loca? —cuestiono.
—Una conversación en f*******:.
Sonrío. No me lo creo —Si tú no sabes ni usar bien esa app, ¿cómo que una conversación en f*******:? No entiendo.
—Déjame terminar —juega con su cabello signo de que está más nerviosa de lo normal —al parecer, al final Neftali si me ayudo, pero de la peor forma. —junto mis cejas —le dijo a mi papá que somos novios y aparte, a la persona con la que yo estaba hablando le dijo un montón de cosas groseras y, siendo franca, él no tenía por qué tocar mis cosas, ya que yo a él no le toco ni el pelo de la cabeza...
En eso tiene razón, pero...
—No veo que hay de malo en que dijese que es tu novio si ninguno de los dos tiene mate, están solteros y perfectamente pueden estar juntos, además eso de los mensajes me parece —muerdo mis labios — una tontería.
—Quero, tu mejor amigo me dijo que era una cualquiera solo por hablar con otro chico, ¿te parece normal?
¿Cómo?
Junto mis cejas confundida —No creo que Neftali haya dicho algo así.
—Pues créelo, porque es cierto y no te estoy mintiendo —habla exaltada y retrocedo en la silla.
No creo que sea mentira si se porta de esa forma, además si estuviese mintiendo la atraparía en el acto.
La conozco tan bien.
—Te creo —me aproximo a decir de forma segura —pero se me hace difícil pensar que Neftali haga ese tipo de cosas. Y aquí entre nos, ¿con quién estabas hablando? —rueda los ojos divertida y sonrío —para que tu enamorado se pusiera así de celoso —muevo las cejas de un lado a otro.
—Con un romeo acosador — relaja sus brazos tensos y da un largo suspiro —¿puedes creer que adivino donde vivo y ayer estuvo horas de pie frente a mi casa? Él definitivamente está loco.
—¡¿CÓMO?! —grito llamando la atención de la mayoría en la cafetería, observo a todos con una mirada de disculpas y regreso a mi puesto —cuéntame más, quiero detalles, ¿es lindo? ¿tiene buena apariencia? ¿lo conozco? —la bombardeo en preguntas y Jex solo juega con sus manos de forma nerviosa.
—Respondiendo a tus preguntas; no, sí y sí.
Ojo, tenemos un pretendiente y creo que por eso es el cabreo de Neftali.
F por mi amigo.
—Quero.
—¿Sí?
—Hay algo que te tengo que decir.
—¿Sí?
El corazón se me acelera con solo escucharla decir eso y la miró y escucho atentamente.
—El romeo acosador con el que estoy hablando —asiento lentamente —esa persona de buena apariencia que conoces...
—¡MUÉVETE QUE NO AGUANTO LA INTRIGA, JODER! —los gritos me salen del alma y tapo mi boca viendo que otra vez he formado un espectáculo en la cafetería.
A este paso nos van a echar.
—En fin, esa persona —vuelve a hablar y deja una enorme pausa que me parece interminable —es mi mate — cierra sus ojos y yo solo puedo escuchar su corazón latir fuerte dentro de ella. Mi amiga... —y esa persona es... Elián Dhall — dejó caer mi mandíbula, ahora sí, por la sorpresa que me acaba de dar y esta vez no es su corazón el que late fuerte, sino el mío que se me quiere salir del pecho.
Los tambores retumban en mi cabeza como campanas de bodas y solo sé del tremendo grito de emoción que voy a soltar.
Jexi y Elián.
Elián y Jexi.
Cierro los ojos —¡AHHHHHHHHHHHHH!
...
El director me riñe cada vez más fuerte por mi comportamiento en la cafetería y en lo único que puedo pensar es en lo afortunada que es Jex.
¡Y ella que no lo quería, pero le toco!
Luna, ¿por qué no eres así conmigo y me pones a Yannick? Por favor, prometo...
¿Qué puedo prometer?
¿Dejar de ver novelas turcas?
Me pides mucho, Deisy.
—¿Me está escuchando, señorita Gaitán? ¡Señorita Gaitán!
—¡Sí señor! —respondo automáticamente y él niega desaprobatorio.
—Estará en la sala de castigo reflexionando por lo que hizo en la hora de descanso, puede salir —llena la hoja de amonestación y me la da, salgo observando a Jex quien no deja de estar nerviosa —Señorita Dornam, pase —ella no hace más que entrar y yo tomo asiento en las bancas para esperar a mi compañera de aventuras.
Saco el móvil para ver los distintos mensajes y notificaciones que tengo, pero mi tarea se ve imposible con el fondo de pantalla que tengo.
Tengo otras fotos más que nadie más tiene.
Se las hice ayer disimuladamente mientras subíamos en el ascensor, y joder, si que salió bien.
Flashback
—Señor Yannick, —trago el grito acumulado que tengo en la garganta de forma disimulada —creo que su hermana fue específica en decir que necesita hablar con los jefes —retrocedo sin dejar de ver esos ojos verdes y abro la puerta para que no me de claustrofobia el tenerlo tan imponente delante de mí.
—Supongo que tendré que investigarlo por mi cuenta —dice por lo bajo y pasa a mi lado dejando mi nariz hecha agua por lo agradable que es su perfume.
Uffff.
Luna, lo único que te pido es un Yannick Dhall como novio, espero que no sea mucho pedir.
Cierro los ojos antes de salir corriendo detrás de él, tomo mi teléfono de la mesa de mi jefa y sonrío al no ver a las locas en recepción.
Mi momento perfecto para hacerlo sin verme como una acosadora total.
Activo la cámara de un toque y tomó una ráfaga de fotos de su perfil al entrar, lo bloqueo rápidamente antes de que me pueda cachar con el móvil en la mano y me posiciono a su lado.
» —Libera mi agenda esta tarde-noche.
Abro la libreta y apunto —¿Motivo?
—Solo libérala, yo sé porque te lo digo —gira a verme por encima de su hombro y nota mi teléfono sobre la libreta, sube a mis ojos y en mi cara se instala un rojo intenso al llegar a pensar que él se dio cuenta de lo que acabo de hacer.
No creo que lo hiciese, y si lo hizo supongo que no estoy tratando con una persona normal.
Los Dhall no son normales, creo que deberías saberlo.
Al menos déjame pensar que no lo noto.
Fin flashback
Sacudo mi cabeza sonriente y me voy a los mensajes que tengo por contestar, en primer plano observo su chat y junto las cejas al ver el icono de imagen enviada por mi parte.
Cierro los ojos tratando de saber que fue lo que le envié ayer por la noche, pero simplemente nada se me ocurre, porque cuando tengo sueño hago las cosas sin pensar.
Con miedo toco sobre su nombre y dejó caer el móvil de la misma impresión.
No, no, no.
¡¿Qué hice?!
Recojo el teléfono del piso y veo con atención una de las foto que le tomé ayer y un corazón rojo en la descripción, subo un poco más para ver que era lo que me estaba pidiendo y me tapo la boca al ver otra foto suya, pero con la única diferencia que está ha sido especialmente enviada para mí.
¿Qué hice anoche?