Capítulo cincuenta y dos Despierto lentamente gracias a las luces encandilando mis ojos y las diferentes voces susurrando por el lugar. ¿Donde estoy? Los pocos recuerdos de lo último que paso me hacen abrir los ojos de golpe, pero los cierro gracias al inmenso dolor de cabeza que tengo en estos momentos. —Hormiga, creo que te pasaste con el golpe que le diste —la voz de mi traicionera mejor amiga me hace juntar las cejas y esta vez abro los ojos poco a poco hasta enfocar por completo la habitación irreconocible en la que estoy junto con la señora Irina, Sara, Jex, Zuani y Kayla —La aturdiste, —la señora Irina le da un golpe en la cabeza a la chica de ojos grises y esta solo cierra sus ojos. —La noto muy agresiva, ser mas pequeño de nuestra familia —dice ella con tono de burla evi

