Capítulo cuarenta y ocho No tengo palabras para él. Solo el silencio en el que estamos mientras lo abrazo brindándole la paz que le ha hecho falta en todos estos años gracias a la maldita de Verónica. Esa perra me las va a pagar. Ya estoy harta de ella. Entro en nuestras vidas tratando de quedarse con él por las malas, y lo hizo, se quedo con él, pero en el momento que supo que Yannick se alejaría de ella no le quedo otra opción que intentar suicidarse con Neick sabiendo que mataría a su propia hija. Hay seres despreciables en este mundo que se merecen la muerte, lo confirmo. Las manos de él me sueltan poco a poco y se separa de mí limpiando sus lágrimas —Lo siento por mojar tu cuello, debes estar pensando que soy el hombre más patético por llorar. Niego tomando su rostro entr

