Narra Hernán. Puedo decir que esperar no es una de mis virtudes, quedarme sin hacer nada mucho menos, aun así, guardo paciencia y mes abstengo de presentarles cuestionamientos a la supervisora acerca de lo que dijo sobre la madre de las niñas. Espero que quien cruce esa puerta no sea la mujer que me imagino. Renata propone que tomemos asiento, así lo hacemos mientras Ava se va a la cocina a preparar té. —Usted no me conoce, sin embargo, yo seré quien se asegure que las niñas estén llevando una estadía segura. No lo dije antes, soy Rita March —dice la Supervisora. Renata la mira con recelo, no le agrada no saber que tendríamos una Supervisora diferente a la que ella ha conocido. Espero que este cambio no sea una mala treta de los Scott. En la sala resuena el eco de unos tacones, miramo

