Cuando Thamy se despertó, con la vista aún desenfocada, vio que estaba en un lugar donde todo parecía ser blanco. Le dolía todo el cuerpo, y lo único que recordaba era el disparo que Salvatierra le había propinado en el pecho y de pronto se habían desatado una serie de gritos histéricos. Después había sentido un fuerte dolor agudo, y todo se había quedado a oscuras. —Vamos, vamos, eso es, abre los ojos. Le dijo una voz profunda a su lado. Tenía la mano aprisionada era algo cálido. — Vamos, eres una chica fuerte. No pienso dejarte hasta que sepa que vas a estar bien... Vamos, abre los ojos del todo. le insistió en un tono más suave. — Déjanos ver esos preciosos ojos verdes, mi pequeña. Thamy hizo un esfuerzo por levantar los párpados, que parecían más pesados que nunca, y po

