Estaban a salvo en aquella cabaña, pero aquel hombre que los ayudo estaba muerto y no sabían como decírselo aquella mujer tan buena. Cuando Mario la miró fijo a los ojos, la mujer sintió una sacudida en su interior, ya se imaginaba lo que tanto ella le decía a su hermano que en uno de esos trabajos moriría ayudando a los inocente para calmar sus culpas. — No me mire así señora, lo sentimos mucho. — Me lo imaginaba, siempre se lo decía que en una de esa ayudas iba a tener que morir por alguien, ya no podemos hacer nada, solo que va hacer un golpe muy duro para su hija. Thamy se quedó viendo a Mario y dice con voz quebrada. — Tenía una hija. — Si mi querido hermano tenía una hija, era muy reservado con ello, por su trabajo. — Lo sentimos mucho señora. — El elogio ese trabajo, pe

