Capítulo XVI

1437 Palabras
Mi madre decidió hacerme una pequeña reunión donde le dijo a Adriana que invitara a mis amigos de la escuela. Estaba divirtiéndome pero mi atención muchas veces iba a la pulsera que tenía en mi mano. Era inevitable no estar maravillada cuando era completamente preciosa. Nada tenía que ver con que me la había regalado Aitor. —Feliz cumpleaños dulce Ali —dijo Santi haciendo su acto de presencia antes de dejar un beso en mi mejilla. Sus ojos brillaron con picardía y me estaba encantando conocer al verdadero Santiago Chavarría lleno de picardía constante. Nunca hubiera imaginado que fuera así. —Espero que te guste mi regalo —me dijo y ante lo sospechoso de su tono no pude evitar abrirlo para ver su interior enseguida y me quedé paralizada al ver el maravilloso vestido que me había regalado. —Santi... —Pero hay una condición para este regalo —añadió él mostrando su alegre chispa y me contuve de no reír. —Los regalos no tienen condición Santi —espeté y él rió. —Los míos lo tienen —soltó divertido y ambos reímos. —De acuerdo, casi me da miedo preguntar pero ¿Cuál es la condición? —inquirí con curiosidad. —Obviamente que tienes que utilizarlo contigo —se rió—. Es parte del plan que no quieres llevar a cabo pero que podría funcionar. Piénsalo dulce Ali, podemos tentar a la bestia y lo demás pasará. Inevitablemente me estremecí ante la frase final «Lo demás pasará» Pero ¿Qué era lo que podía pasar entre Aitor y yo? Santiago no veía las diferencias pero yo si lo hacía. La cuestión es que luego de la noche pasada no sabía si seguirme conformando con que Aitor fuera simplemente mi jefe cuando podía hacer algo para que fuera algo más. Pero ¿Sería posible o estaba volando demasiado alto? Me mordisqueé el labio inferior e inconscientemente acaricié la pulsera en mi brazo y Santi captó el movimiento viendo como sus ojos brillaban. —Él te lo dio —señaló él y yo no pude negarlo por lo que él sonrió como un loco antes de afirmar algo que detuvo mi corazón por unos segundos. —Dios, te convertirás en mi tiastra. Se rió y el sonrojo se apoderó de mi cara. —No digas eso Santiago, es demasiado improbable. Además, tú tío no ha dado señales de eso. —Eso es porque no hemos ejecutado el plan. Mi tío es de esos hombres a los que les gusta mantener la calma y cuando llega algo que se las roba tienden a negarse a ello, a ignorarlo... Hasta que algo los sacude y les hace ver lo que se están perdiendo. »Confía en mí, enseguida lo tendrás comiendo de tu mano —añadió antes de guiñarme un ojo. — ¿Qué es lo que haremos? —pregunté sin aliento y mi querido amigo sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas haciéndome estremecer. —Darle celos, tú déjalo todo en mis manos y disfruta de la noche mi pequeña tía —dijo burlón y yo golpeé su hombro aún sonrojada. Está vez ambos reímos sin poder evitarlo y Santi me invitó a bailar así que accedí. * “Cena, hoy. Ponte el vestido sexy. Tendré a alguien a quien enfadar.” El mensaje que acababa de recibir de Santiago me hizo reír levemente antes de enviarle una respuesta pero aún tecleando rápido podía sentir la mirada fija de Aitor sobre mí quemándome. Haciendo mi piel arder con su mirada. “Creo que ahora mismo está enfadado.” —Alondra —enseguida él gruñó mi nombre erizando el vello de mi nuca y brazos ocasionando que lo mirara con rapidez. Más que enfadado estaba furioso y enseguida me estremecí ante esto. Dios, ¿Y si me estoy equivocando? ¿Y si él se ha enojado por sacar mi teléfono durante horas del trabajo? Mierda, él va a despedirme. Creo que pudo ver la angustia en mi rostro porque se relajó un poco más. — ¿Sí? —le pregunté con la vista fija en él aunque mi móvil volvió a sonar en mis manos y él miró el aparato como si esté fuera la causa de todos los males en el mundo. — ¿Podrías concentrarte? Necesito que lo hagas —me dijo él en tono serio volviendo su atención a mis ojos y me estremecí por la intensidad de su mirada. —Ya lo guardo —murmuré y di una mirada rápida al nuevo mensaje que me enviaba Santi. “Pagaría para ver su expresión en este momento. Nada puede ser tan divertido como mi tío celoso.” Tragué saliva ante el mensaje de Santiago y rápidamente lo guardé. Él no podía estar en lo cierto. Aitor celoso. Aún yo no llamaba su atención. ¿Verdad? O eso era lo que quería creer. — ¿Cómo va todo con el manuscrito? —preguntó Aitor a Victoria a través del intercomunicador y rápidamente capté que su molestia no había disminuido. —En maquetación. Creo que este libro va a ser un éxito rotundo Aitor —le respondió la mujer. —También creemos lo mismo —añadió él y no supe si se estaba refiriendo a mí o a otra persona—. ¿Cenamos para celebrar? —le preguntó a su amiga y el aire salió de mis pulmones como si me hubieran dado un fuerte golpe. Mi estómago se encogió de repente entonces supe que definitivamente quería tentarlo y hacerlo enfadar. No sabía si conseguiría algo pero no me echaría para atrás. —Seguro ¿Nos vamos juntos? —Sí, pasaré a buscarte a tu oficina —afirmó él con voz ronca y nuestros ojos se encontraron de repente. Esta misma noche cuando Aitor llegara a su casa Santi y yo estaríamos cenando en la sala y seguramente le daríamos algo para ver... Y enfadarse. * —Deberías ser más atrevida o coquetearle —dijo Santiago comiendo de su cena y yo lo miré antes de negar con la cabeza. —Yo no haría eso —murmuré con las mejillas enrojecidas—. Además de que él me despediría enseguida como hace con el resto de las mujeres que se le lanzan encima. —Sí, no es una buena idea. Creo que a mi tío le gustan las mujeres dulces como tú —continuó él guiñándome un ojo—. Sin embargo la seducción “inocente” no es un mal camino. Puedes ser coqueta pero haz como si esa fueras tú y no solo para tratar de llamar su atención. —Lo haría si fuera un poco más segura de mí misma —las palabras salieron abruptamente de mi boca y no pude detenerlas. Nunca me había expuesto así ante nadie. Ni siquiera a Adri le había contado mis inseguridades. Tomé un poco de jugo por la incomodidad que sentí y de repente Santi cubrió mi mano con la suya haciendo que lo mirara. Él me observaba como su estuviera de alguna manera consolándome solo con la mirada. —Tú eres absolutamente preciosa Ali, solo que no puedes o no quieres verlo por miedo. Pero un día podrás verte tal como los demás te vemos. No necesitas esconderte de nadie y sentir que eres insuficiente porque eso es absurdo. »Si no hubiera visto el interés en los ojos de mi tío por ti yo mismo te hubiera tratado de seducir —dijo él para después sonreír. Apretó mi mano pero esta vez no me sentí incómoda porque sabía que Santiago no ya no me veía como una posible chica a seducir sino como su amiga. Cosa que calentaba mi corazón. Enseguida le sonreí y él no dejó de tocarme. Fue entonces cuando Aitor hizo acto de presencia y nuestros ojos enseguida se encontraron dejándome muda por un momento. —Buenas noches tío ¿Te nos unes? —preguntó Santi y supe que estaba burlándose pero mantuvo un tono serio para que Aitor no lo supiera. De inmediato las increíbles pupilas se él miraron nuestras manos unidas y se fue desde de saludarnos mientras murmuraba y gruñía cosas que nosotros no pudimos entender. Solo cuando lo perdimos de vista Santiago estalló en risas haciéndome sonreír también. —No pudo haber salido mejor —espetó él—. Oficialmente el plan de tortura ha comenzado. Soltó Santi con malicia y yo negué con la cabeza pero las mariposas revolotearon en mi estómago dándome cuenta de que Aitor sí podía ponerse celoso. Y por increíble que sonara, eran celos causados por mí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR