Aitor aparcó su auto frente a mi casa y esperé a que mi madre no estuviera asomada a la ventana, eché un vistazo rápido pero al no verdad me quité una vez más en la noche el cinturón para cubrir con mi mano la cálida mejilla de Aitor y acercarme para besarlo. Como siempre que lo hacíamos Aitor correspondió a mi beso intensificándolo de inmediato haciendo que me deleitara con su sabor adictivo, nuestras lenguas se encontraron en una batalla en la que ambos salimos victoriosos y solo nos apartamos cuando la respiración de ambos comenzó a faltar. Sonreí atontada y Aitor me devolvió la sonrisa provocando que por un segundo con tuviera el aliento. Sin decir nada salí de su auto al igual que él quién enseguida fue a ayudarme a abrir la maleta y sacarla del baúl. —Nos vemos mañana —susurré p

