Después de salir del baño la tarde transcurrió tranquila hasta la hora de la salida y Victoria no vaciló en esperarme. — ¿A dónde van? —nos preguntó con el ceño fruncido Aitor al vez que Victoria se va conmigo. Mi nerviosismo apareció como si estuviera a punto de hacer algo malo, por absurdo que sonara pero es su amiga quien sonríe y le contesta. —Tu asistente no tiene nada que contarte después de salir del trabajo —suelta ella burlona y él bufa por lo bajo sin apartar su mirada intensa de mi enviando escalofríos por mi cuerpo. —No mi asistente, tienes razón. Pero si mi novia. Su tono es posesivo y despierta las mariposas traidoras de mi vientre que revolotean de inmediato respondiendo a su voz pero sobretodo a su afirmación. Se escucha tan bien que me llame su novia. —Eso se escu

