Capítulo XVIII

1787 Palabras
—Me dijo que podría ir con él, es solamente servicial ¿No? Soy una tonta, me estoy creando un mundo solo por algo que hubiera hecho con otra chica —hablé por el auricular con Santi y él rió de inmediato. —Sí. Mi tío es así pero sé que contigo hizo eso para mantenerte vigilada en ese lugar al que irán. Sino te decía él te lo diría alguien más. »Él solo tomó la iniciativa —me respondió y las mariposas en el estómago una vez más hicieron su acto de presencia. Deseé que Santi tuviera razón y que ninguno de los dos estuviera equivocado sobre los pensamientos de Aitor sin embargo con él nunca se sabe. —Venga, ponte más guapa de lo que ya eres y demuéstrale lo que se está perdiendo por ser un estúpido orgulloso. Enseguida sonreí saliendo del cubículo del baño y me quedé paralizada al ver que en lavabo estaba la perfecta Victoria y de pronto nuestras pupilas se encontraron a través del espejo. ¿Ella había estado escuchando nuestra conversación? El terror se coló por cada parte de mi cuerpo haciéndome estremecer. ¿Yo había dicho el nombre de Aitor en algún momento? No lo recordaba. El pánico estaba haciendo mella dentro de mí y sin decirle nada más a Santi quien seguía hablando como un loco le tranqué el teléfono de golpe. —Hola —susurré sin aliento y ella sonrió de repente secando sus delicadas manos con una toalla de papel antes de darse la vuelta para quedar cara a cara frente a mí. —Hola Alondra. —Tú... —pero no pude preguntarle nada más, me quedé sin aliento de repente. En sus ojos había conocimiento y aún sin preguntar entendí que ella sabía que estaba colada por Aitor. Mierda. Y era su mejor amiga. Obviamente le iba a contar. —Sí, Alondra. Pude escucharte pero a decir verdad yo ya sabía sobre esto hace mucho tiempo atrás —me dijo ella haciéndome entrar en una especie de shock. Enseguida yo abrí la boca sin entender y ella volvió a sonreírme. —Tú secreto está a salvo conmigo Alondra —afirmó ella pero aún no podía estar tan segura sobre ello—. Sin embargo Aitor algún día se dará cuenta, debes ser valiente y asumir tus sentimientos. Antes de que sea demasiado tarde —habló ella una vez más haciéndome fruncir el ceño antes de salir del baño y dejarme sola ahí parada mirando a la puerta. ¿Qué había querido decir con demasiado tarde? Mi estómago se apretó en angustia pero traté de no darle importancia y no pensar en ello así que lavé mis manos y de inmediato me fui a mi cubículo esperando el final de nuestra jornada pero las palabras de Victoria aún podía escucharlas en mi cabeza. ¿Serían una especie de amenaza u advertencia? No lo sabía pero estaba segura de que pronto tendría una respuesta. * Me lavé la cara para maquillarme un poco más para la celebración de esta noche y no duré demasiado por suerte pues en cuanto llegué mi jefe ya estaba parado en mi cubículo. Sus orbes me recorrieron con rapidez de pues a cabeza mientras corazón se aceleraba aún más. No sé cómo lo hacía pero cada vez que lo veía sentía que era más perfecto. — ¿Estás lista? —me preguntó una vez más con ese tono oscuro que usaba para mantener la distancia entre los dos y casi reí porque esto nunca nos había mantenido alejados el uno del otro. —Sí —respondí en un hilo de voz al verlo mirarme de esa forma. De repente me tendió la mano para que yo se la tomara y mi corazón saltó una vez más cuando nos tocamos y una especie de electricidad recorrió mi cuerpo. —Luces muy... Bonita —añadió con cierta timidez poniéndome más nerviosa pero en ningún momento me miró. Por suerte las chicas no estaban en el área así que no me vieron de la mano del jefe. Nos introducimos en el elevador en completo silencio pero su mano no soltó la mía. De hecho la estaba apretando con firmeza aún sin hacerme daño. — ¿Te gusta bailar? —indagó una vez más mirando al frente mientras que yo lo miraba a él. —Me gusta mucho —afirmé y no estaba mintiéndole. Amaba bailar. Regularmente en las fiestas era la que lo hacía primero. Mi timidez no me dejaba hacer otras cosas pero bailar no era una de ellas. —Seguramente Tim o Hardy te invitaran a bailar, también le gusta a ellos. Ante su respuesta me sentí un poco desanimada. Esperaba por lo menos que mencionara que podía bailar con él pero no lo hizo... A menos que él no supiera hacerlo o no le gustara. Sí. Eso podía ser. Su mano no soltó la mía hasta que estuvimos en el estacionamiento frente a su auto, levantando la mirada curiosa de los empleados que nos veían. Rápidamente mis mejillas se colorearon de rojo fuego y por suerte él no lo vio. Me abrió la puerta de copiloto y en silencio me senté en el asiento. Durante el viaje de camino al lugar de encuentro ninguno de los dos habló haciéndome sentir ligeramente incómoda por lo que decidí enviarle un mensaje a Santi contándole que ahora mismo estaba sentada al lado de su tío sin saber qué decirle. Demasiado pronto la respuesta llegó haciéndome sonreír al leer el mensaje. “Bésalo y rompan la tensión.” Una pequeña risa se escapó de mi boca llamando la atención del hombre a mi lado a quien pude ver por el rabito del ojo como miraba mi teléfono con molestia. Entonces para mí sorpresa él me preguntó. — ¿Es tu novio? Jamás me había hecho una pregunta tan íntima y enseguida lo miré sorprendida a lo que él apartó la mirada devolviéndola al camino con la mandíbula tensa una vez más al mismo tiempo que apretaba sus manos al volante con fuerza dado que podía ver sus nudillo ponerse más blancos. —Es Santi —dije simplemente sin aclarar nada y él asintió. Finalmente llegamos al lugar y pude respirar aire fresco cuando él salió del auto y me abrió la puerta de copiloto. No tardó mucho en entrar al lugar y aún podía ver la tensión de su cuerpo. Enseguida lo seguí viendo que se dirigía al área VIP y ya en esta se encontraban varios conocidos, entre ellos Tim y Hardy quienes enseguida me sonrieron. Aitor tomó asiento justo al lado de Victoria quien se prendió de su brazo enseguida y comenzaron a hablar. Por suerte Kerr y Beth llegaron para hacerme compañía y enseguida comenzó la diversión. Como legalmente soy una adulta puedo beber alcohol así que pedía lo que las chicas pedían mientras hablábamos. — ¡Amo esa canción! ¡Vayamos a bailar chicas! —exclamó Beth tomando las muñecas de Kerr y la mía pero la primera se negó a ir. Por mi parte me sentía mucho más relajada por el alcohol aunque de vez en cuento ardía en celos viendo como Victoria y Aitor compartían, su lejanía era microscópica lo que me ponía cada vez más tensa así que lo mejor sería alejarme de ese par y concentrarme en bailar. Aunque lo único que quisiera era mantener los ojos en Aitor. Hoy me siento un poquito más desinhibida y segura de mí misma. Compré una nueva peluca que luce muy natural. Ahora me siento hermosa y voy a demostrarlo. —Vamos —le dije a Beth y ambas comenzamos a bailar en la pista de baile llamando rápidamente la atención de todos a nuestro alrededor. Para cuando quisimos ver ya habían dos hombres bailando con nosotras. Solo que el que me había tocado a mí no me gustaba nada. Me daba miradas lascivas mientras se retorcía contra mí haciéndome sentir su duro m*****o. Por un momento estuve asqueada y traté de alejarme de él pero fue mucho peor cuando la mano de este se posó sobre mi culo. Rabiosa me volteé para darle una bofetada sin embargo antes de que yo lo hiciera ya el tipo estaba tendido sobre el suelo siendo golpeado por Aitor quien parecía verdaderamente furioso. Los chicos de la oficina trataron de separarlo pero dada la musculatura de nuestro jefe no pudieron hacer nada hasta que los hombres de seguridad llegaron y entre dos del mismo tamaño de Aitor lo lograron separar del imbécil que me había tocado. Enseguida nos echaron y yo temblorosa salí junto a todos ellos viendo la espalda musculosa de Aitor completamente tensa. —Jefe... —murmuró Tim pero el aludido negó con la cabeza antes de poder hablar. —Ninguna mujer de mi empresa será tocada en mi presencia contra su voluntad y yo no haré nada. Siento que la noche acabara así pero es algo inevitable —dijo él con tono duro mostrando que no estaba avergonzado ni arrepentido por lo que había hecho sin mirar a nadie en específico antes de que sus ojos se posaran en mí haciéndome temblar ligeramente—. Alondra, déjame llevarte a casa. Los veré el lunes a todos. Todos han trabajado muy duro por el Best seller, buenas noches. Y antes de que dijera algo más mi corazón comenzó a latir de forma salvaje cuando Aitor me tomó de la muñeca y tiró de esta con suavidad para comenzar a caminar hasta donde estaba estacionado su auto. Ni siquiera quise mirar hacia atrás. Seguro los chicos me odiarían porque todo esto había sucedido por mi culpa. Si no hubiera ido a bailar... —Deja de darle vueltas a la cabeza Alondra —dijo él sin soltarme y ni siquiera voltearse—. Tú eres la víctima, no la culpable. Abrió la puerta de su auto e hizo que entrara en completo silencio por lo sorprendida que estaba de que hubiera parecido que hubiera leído mis pensamientos. —Te llevaré a casa sana y salva esperando que olvides a ese bastardo —me dijo él y al mirarlo capté una vez más ese brillo salvaje que tenía y que me cautivaba antes de asentir. Mis ojos se llenaron de lágrimas aunque no sé si el alcohol influyó, aparté la mirada clavando mis ojos en la ventana para que él no pudiera verme. Lo único que recordaría de esta noche es como él me había defendido de ese hombre actuando como mi salvador, pero eso era algo que reservaría eternamente para mí. Mientras más tiempo estaba con Aitor Escarrá más confirmaba que él era un hombre que jamás olvidaría y estoy segura... Siempre amaría.
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