Elena Hope
10 de enero, 2018
Yo nunca he resaltado en algún lugar, puedo decir con seguridad que me gusta la acción y adrenalina, pero odio llamar la atención no es algo que necesite en mi vida a diario, me basta con saber lo que hago sin darle un infarto a mi padre el que espera que no muera en la siguiente expedición que se me ocurra hacer.
Me gusta correr y sentirme libre, no importa que sea en la mitad de la selva amazónica o en un desierto sin pueblos a la redonda, no me importa estar en el océano nadando por días, con miedo a terminar comida por un animal, porque eso es lo que me hace sentir con vida, me encanta la sensación que supone estar en peligro a cada rato. Puede que si alguien escuchara lo que me gusta hacer me diría que ser un criminal sería más segura que mis actividades.
Pero déjame decirte no me importa el dinero, no me interesa tener demasiado dinero o poco, no es algo que me mate pensando día a día, lo que me basta es una cámara que pueda inmortalizar los increíbles paisajes que veo en cada viaje. En mis viajes me eh llevado algunas heridas algunas más graves que otras me gustan decirles recuerdos de batalla, porque muchas veces me eh visto en la necesidad de llegar a la violencia para sobrevivir y aun así me niego a dejarlo.
Como dicen mis hermanos estoy loca y no tengo ningún remedio, pero ninguno de los tres es normal en lo absoluto. Así que en este momento estoy observando el pequeño punto amarrillo el cual azota arduamente mi sensible piel, carraspeo, tratando de humedecer la garganta, y solo consigo que arda aún más; bebí la última gota de agua hace minutos, camino sin rumbo fijo por el amplio desierto de Afganistán.
A lo lejos logro ver unas casas las cuales diviso borrosas por mi cansada visión, mi respiración caliente y agitada acompaña el sudor que empapa mi cabello castaño, creando una horrible mezcla de arena y sudor. Camino por dos horas más bajo el calor desesperante del desierto, la temperatura empieza a descender, dándole un alivio a mi sensible piel, jadeo y dejo caer mi cansado cuerpo sobre la arena que ahora se siente fría.
- ¡bendito clima! - gruño, quitándome la sudra de la cabeza, la alejo lo más posible de mi nariz, el olor que desprende es demasiado fuerte
Me levanto de la arena succionando arduamente la masilla de manzana, observo con frustración y cansancio el lejano pueblo, mis pies arden a cada paso que doy, quiero desplomarme sobre la arena para dormir - vamos Elena, querías venir a este jodido desierto remoto, ahora mueve tu culo y camina hacia tu destino - murmuro apresurando mis pasos.
-bonita luna-me detengo jadeando observando la luna, solo un metro más y llego a una posada, una merecida posada.
-Buenas noches ¿en qué podemos ayudarle? -pregunta una amable señora apenas me ve entrando por la puerta
-necesito una habitación-respondo en un horrible persa, la mujer afganistana me mira atentamente sin estar segura de ayudarme, destapo una parte de mi cara sonriéndole inocentemente para tranquilizarla-solo para esta noche, gracias
-en el segundo piso a mano derecha, segunda habitación-responde extendiéndome la llave, asiento, camino hacia las escaleras, miro dos veces mis manos hasta decidir cuál es la derecha, camino hacia las puertas contándolas.
13 de enero, 2018
Dejo la habitación a la primera hora de la madrugada, el frio cala dentro de las gruesas telas de mi vestimenta café, ajusto fuertemente la sudra, evitando que salga volando cuando las salvajes brisas comiencen.
Llevo 20 días aproximadamente viajando por el desierto de registán, es el viaje más largo y duro que eh hecho en toda mi vida, tengo múltiples heridas y morados en todo mi cuerpo, siempre había pensado que las tormentas de arena no serían la gran cosa, ahora me arrepiento de creer esa falacia, al sexto día de estar caminando por el desierto una jodida tormenta de arena monumental me azoto en medio del desierto, dejándome enterada entre cantidades de arena, desde eses día comencé a llevar doble sudra.
Pensé que nada peor podía sorprenderme, pero estaba realmente equivocada dos días después un escorpión se metió en mi tienda de acampar provocando que huyera a mitad de la noche fuera de la tienda.
Dormí bajo la luna, temblando cada vez que la brisa fría de la noche me azotaba, los aullidos de los animales me despertaban cada cinco minutos, tuve que levantarme y orinar alrededor del lugar donde estaba durmiendo, pensé que no serviría e iba amanecer muerta el siguiente día, pero desperté completa y enterrada en arena a la madrugada siguiente
Desde ese día no duermo a la intemperie, es algo hermosamente mortal, dormir a la intemperie tanto por los grados bajos y los animales.
Puedo decir que, a pesar de las dos enteradas bajo la arena fina por las tormentas, dos sustos por escorpiones, escases de agua en las caminatas, las quemaduras del sol aún estoy viva y mi cámara tiene unas excelentes tomas que presumiré antes los muchachos.
-eso bebe dame más, posa, saca culo-susurro moviéndome sobre la tierra, tomándole fotos a la madre y cría de elefante que están en el lago-pequeño bebe elefante, perdonare que ensucies mi agua potable solo porque eres lindo
Se escuchan a lo lejos el motor de un carro, el ruido del motor se oye demasiado cerca y fuerte, los elefantes se asustan y huyen del lugar, guardo la cámara y me preparo para esconderme, escucho una o dos voces masculinas riéndose y hablando sobre recompensas.
Nunca es bueno dejar que personas desconocidas y menos quienes hablan de recompensas sepan la posición donde estoy, ya tuve suficiente con huir una vez de una pandilla de cazadores, nunca espere que me apuntaran con un arma de fuego mientras huía o que el camello me tirara de su lomo y saliera corriendo asustado dejándome la cara contra la tierra caliente.
-se han ido, hemos perdido el rastro-gruñe un hombre moreno, aprovecho a echarme el ultimo puñado de tierra encima mío escondiéndome
-no deben estar muy lejos
-andando-ordena la voz de un viejo, minutos después el carro se aleja a la dirección contraria a la que corrieron los elefantes
16 de enero, 2018
- ¿Dónde estás? -gritan apenas descuelgo el teléfono, el grito es tan fuerte que me aturde por un momento
-primero se saluda querido hermano, estoy en un desierto
- ¿en cuál desierto Elena hope?
-en uno de los millones que existen en el mundo-evito la pregunta-es uno bonito con espesa tierra café clara, con aires que raspan tu piel y tornados de tierra cada dos por tres, algunas balan suenan lejos, pero todo tranquilo
- ¿balas? –repite, asiento con la cabeza después caigo en cuenta que él no puede verme- Elena Hope ¿has dicho balas? ¿Dónde mierdas estas? -grita perdiendo la poca calma que tenía al principio
-pues...estoy en el país de nunca jamás
- ¡PONTE SERIA! –exige perdiendo la paciencia Evans
-estoy en registán
- ¿Dónde exactamente?
-para viajar tanto no sabes de geografía, eres una vergüenza Evans, estoy en el suroeste de -informo arreglando la sudra color arena sobre mi cabeza, el sol azota violentamente la poca piel expuesta que tengo dejando quemaduras sobre mi morena piel
- ¿Qué haces en Afganistán? mejor no me respondas-gruñe-tienes que volver completa, espero por tu bien que nada te pase en ese puto desierto, Keyden te manda a decir que la fecha se acercan
-no pasara nada hermano pesimista, no le digas nada a papa, puede que le dé un infarto-susurro lo último-infórmale a Keyden que dentro de unos días llegare, chao la señal se está cortando
-Elena...-cuelgo antes que pueda terminar la frase