LIANG XIA
Ese día me tocaba entrenar, sin embargo, antes de eso debía ir a la biblioteca a estudiar. Quien me acompañó fue Yue. Estuvimos ahí por diez minutos sin que mi maestro llegara, la biblioteca estaba vacía, así que mientras buscaba un libro para entretenerme comencé a entonar un Syrums.
Iba dando la vuelta por uno de los estantes cuando me topé con Yue, ambos retachamos.
- Lo siento, quería ver quien cantaba
- Ah – Fue lo único que pude decir, mordí mi labio inferior nerviosamente - ¿Quieres que te cante algo? – Yue me miró sorprendido – Claro si quieres, no encuentro ningún libro de mi agrado y pensaba que…
- Claro – me interrumpió. Él tomó asiento mientras yo me preparaba. Tras unos segundos comencé a cantar. Extrañamente, canté mejor que nunca, fue la primera vez que le veía significado del porque se inventaron aquellas formas de cantar. Eran para las palabras que no pueden ser dichas, para los sentimientos que no pueden ser expresados.
Cuando terminé, Yue me aplaudió.
- ¿Y qué decía? – reí
- Mmm, no lo sé, palabras sin sentido. Supongo
- Que lastima – lo miré – Parecía como si todas tus emociones las hubieras puesto ahí
- Aún no tienen significado, pero si las llego a tener, serás el primero en saberlo
Después de estudiar un rato me dirigí hacia el salón de entrenamiento, donde me encontraría con Lu.
- Lu, es muy difícil practicar contigo - Dejé caer mi espada – Yue ¿Quiénes practicar con nosotras? – Lu quien estaba tomando agua volteó a verme como si me estuviera reprochando
- ¿Yue? – Lu preguntó mientras fruncia el ceño
- Sí, su nombre es Huan Yue, así que es Yue – sonreí. Descansamos poco y nos pusimos de pie nuevamente, Yue se acercó a nosotras y le tendí una espada de madera – Yue, intenta esto – Hice un movimiento que recién había acabado de aprender, Yue al hacerlo dejó caer la espada. Lu dejó salir una risa burlona
- Ni siquiera puede agarrar bien una espada
- Oye – Me aproximé a ella y le di un codazo - Te escuchará
- Lo dije para que escuchara – Tras aquella provocación por parte de Lu, Yue tomó una espada real. Lu por inercia sacó la suya pensando que iba a atacarnos. Y en un movimiento rápido Yue nos demostró que sabía usar la espada.
Fue como ver a un auténtico guerrero, la delicadeza con la que sostenía la espada combinada con la fuerza y velocidad de los cortes que le proporcionó a la madera de práctica, me dejaron boquiabierta.
- ¿Por qué mentiste acerca de no saber? – Lu aún tenía su espada en sus manos, lista para herir a alguien
- Nunca les dije que no puedo… Aprendí defendiéndome de las bestias del bosque – Yue apuntó la espada que traía consigo hacia mí. Me quedé inmóvil - ¿Quieres competir? – miró desafiante a Lu
- ¡¿Qué crees que haces?! – gritó Lu - Deja de apuntarle
- Hay que apostar, quién gane será su guardaespaldas – Volvió su mirada a mí y después a Lu
- ¿Eh? Pero Lu ya lo es… Si quieres también puedes serlo – Mi voz temblaba, no era que desconfiara de él, pero era la primera vez que alguien me apuntaba con un arma.
Lu le lanzó una mirada enfurecida y en un parpadeo ella se lanzó contra él blandiendo su espada. Ambos estaban luchando.
La destreza de Yue para rechazar los ataques y la velocidad de Lu en a****r era impresionante. Los dos eran muy buenos, pero se notaba que Yue no daba todo su potencial, parecía estar ocultándolo. Y Yue pareció darse cuenta de mi pensamiento, me lanzó una mirada furtiva y en un abrir y cerrar de ojos, Yue estaba detrás de mí, sosteniendo la espada muy cerca de mi cuello.