—Luxus —me devuelve el saludo con una sonrisa traviesa. ¿Qué demonios...? —¿Qué hace él aquí? —Le dirijo la pregunta a Asmodeo que está a un paso por delante de mí. Arion bufa pero no dice nada. —Él es... —mi compañero hace una pausa para tomar una respiración profunda —...él es nuestro último objeto —termina en un susurro. ¿Él? —Sí, yo —responde Arion a mi pregunta silenciosa. Tengo la mandíbula desencajada y la frente sudorosa. Cierro los ojos y niego con la cabeza. Si sigo en con este maldito calor, estoy segura de que moriré de deshidratación. —¿Y qué se supone que debo hacer con él? —Le vuelvo a preguntar a Asmodeo. —Conmigo puedes hacer lo que quieras. Estoy a tu completa disposición —esta vez sí responde el rubio. Asmodeo gruñe una advertencia antes de dar un paso al fren

