Aprieta mi mano fuertemente. Estamos en la habitación, sentados uno al lado del otro en la cama. Nos despertamos esta mañana después de dormir toda la noche. Asmodeo no me dejó salir ni siquiera a comer. Él se ocupó de conseguirme algo y traerlo para que yo no tenga que levantarme. Pasamos el resto del día dormitando o hablando de nada en particular. Pero a medida que llega la tarde y se acerca la noche, él va alterandose. Yo sé bien que está a punto de cambiar mi vida para bien o para mal. Y no me sorprende descubrirme pensando si eso es lo que quiero realmente. No sé que cambios traerá a mi cuerpo ni a mi mente. Tal vez quiera continuar con el colegio. También pienso en qué pasará con mis amigas. ¿Las volveré a ver? Yo creo que sí, además, una vida al lado del chico que amo no sería ta

