Eva. Nada más llegar casi que salgo corriendo a casa, Evan esperó en la parada porque tenía que ir a no sé dónde porque no se explico bien. Pero sí espero a que mamá y Víctor pasarán por mi y claro, en el momento se ofrecieron para darle un aventón pero se negó porque ya lo iban a recoger. —¡Que guapo que está Evan! —chilla mi madre, volteando en el asiento con una enorme sonrisa plasmada en el rostro. —¿Qué? ¿Por qué me miras así? —Victor resopla, no le agrada la actitud de mi progenitora pero igual debe aceptar que venía en el paquete junto con el cuerpo. —¿Le pediste que te acompañara o vino porque quiso? —Ya... Entiendo a lo que quiere llegar, conmigo no va a hacer de cupido. Lo menos que quiero es espantar a Evan cuando recién estamos volviendo a tratar después de muchos años. —V

