Eva. Abro los ojos acostumbrándome poco a poco al brillo de la luz, me remuevo en la cama y siento varias punzadas en el cuerpo, como si hubiera salido directo de recibir una buena paliza. Busco con la mirada a Evan por la habitación, ya que no está en la cama conmigo y me sorprende que no esté por ningún lado. Agarro mi teléfono con pesar, porque la pantalla titila mucho y noto que tengo 20 llamadas perdidas de un número desconocido, seguido 53 mensajes del mismo y 103 notas de voz en la app que Lizzy me descargo para comunicarme por ahí con ella. Frunzo el ceño de inmediato y procedo a escuchar la primera nota de voz. La piel se me eriza y un nudo se instala en mi garganta. —Pequeña zorra ¿Duermes bien? espero que sí, porque te aseguro que pronto dejarás de hacerlo por lo que ocasion

