Eva. Enjuago mi cara una última vez y camino en dirección a la cama, dejé el teléfono cargando y quiero saber que hay de nuevo. Mamá siempre envía uno que otro mensaje para saber como me va y qué tal va todo con el empleo, para mala suerte hoy ya es sábado y no podré irla a visitar. Más por esta cara de espanto que tengo que por no tener el tiempo necesario para hacerlo. Lo menos que deseo es preocuparla y con su rostro lleno de ojeras es lo primero que haré si me ve. Enciendo el aparato y una corriente de aire frío sube por mi espalda. 110 llamadas pérdidas, 89 mensajes de texto y 200 notas de voz... Se supone que había bloqueado a ese tipo ¿Cómo es que siguen llegando mensajes y llamadas de su parte? Las manos me sudan, respiro hondo y trato en lo posible de calmar mis nervios. No quie

