Mamá se burló pero me soltó y me reí cuando caí en los brazos de papá. Se envolvieron alrededor de mis hombros y él plantó un beso en la parte superior de mi cabeza. Me aparté y le sonreí, sus ojos marrones estaban tristes e incluso su cabello estaba despeinado . —No te alejes demasiado. Confía en tus instintos—. Él lo reprendió. —Yo... los amaré chicos.— Sonreí. —Te amo.— Hicieron coro. Respiré hondo y les di una sonrisa tranquilizadora antes de girarme y bajar las escaleras para pararme en el césped. Los lobos caminaban mientras esperaban el visto bueno y sonreí cuando me paré junto a mi bolso. Me lo puse en la espalda y apreté los clips. De repente recordé lo que Kate dijo sobre Imani: recordarme a mí misma buscarla antes de irnos. —Kilua—, llamó Phoenix. —¿Listo para cambiar?— A

