Los ojos de Charlie se abrieron al darse cuenta justo cuando Phoenix inhaló bruscamente. — ¿ Verás ?— Sondeé, antes de mostrarles el recuerdo que tenía de anoche. —Es lo mismo—, murmuró Charlie. —Ahora estoy seguro... que mis pinturas son visiones—. Fruncí el ceño. —Recuerdo que cuando pinté esto, cuando lo vi... sentí pavor, que era algo malo—. —Usted tenía razón.— Phoenix suspiró. —Me pregunto por qué sucede esto—. Samson apareció en mi mente, la curiosidad de Celimene por ver al viejo licántropo surgió a la superficie. —Los licántropos, ¿se han ido?— Me preguntaba. —Se fueron anoche—, respondió Phoenix. Maldije, sabiendo que de alguna manera Sansón era mi respuesta. —Necesito hablar con ellos. En persona—. —¿Tú haces?— Se preguntó Phoenix. —Sí.— Me reí ante su confusión. —Creo

