Sacudí la cabeza mientras él daba pasos amenazadores hacia mí. Quería hundirme en el sofá pero me obligué a ponerme de pie, con las manos extendidas frente a mí en defensa . —N-no. Simplemente me curo más lento.— Negué con la cabeza. —Yo también fui capturado y no me he recuperado del todo de la pérdida de mi lobo—. Los ojos del Rey se entrecerraron, escrutándome . Su mirada viajó a lo largo de mi cuerpo antes de centrarse en la marca en mi cuello. —Ella luchará y demostrará que es digna de la sangre de mi padre. Ese es el camino—. Él gruñó. —Sobre mi cadáver, ella lo hará—. espetó Phoenix. —¿Quieres que eso se arregle, muchacho? ¿Dejar a tu pareja sin ti?— Él sonrió, con un brillo cruel en sus ojos. Phoenix detuvo su contraargumento y su atención finalmente se centró en mí. Me paré

