Shane El miedo y terror que transmitían los azulados ojos de Nereida me dejaron paralizado, inútil e incapaz de poder actuar o hablar con elocuencia. Nunca había visto tanto miedo en una sola mirada. Al acercarme a la puerta principal me preparo mentalmente para lo que venga, podría ser cualquier cosa. Al abrir me encuentro con cuatro hombres vestidos de n***o; los observo con cautela, analizándolos con detenidamente, son altos y se ven fuertes. Uno de ellos carraspea un poco antes de hablar: –Buenas, joven –saludó mientras se esforzaba por mirar más allá de la entrada. Los otros hombres miraban a su alrededor atentos, alertas. –Buenas –salude. –Buscamos a una chica, ¿no la habrás visto? Se escapó de sus cuidadores, su tío está sumamente preocupado por ella –le hubiera creído

