Chat Noir Levantó su pistola y me apuntó directamente a la cabeza. Intenté recomponerme, haciendo el esfuerzo de mantenerme en pie con la poca energía que me quedaba. Lo encaré y lo miré amenazante esperando su siguiente movimiento. No podían matarme. Si yo moría nadie podría evitar que entregasen a Marinette. —Ni un milagro te va a salvar—dijo con una sonrisa triunfal en los labios—. Despídete de este mundo, porque tu tiempo se acaba aquí. —Entonces apunta bien, hijo de puta porque como falles te voy a hacer tragar esa pistola—lo amenacé mirándolo directamente a los ojos. —No te preocupes, te aseguro que no voy a fallar—cerró un ojo para afinar su puntería—¡A un lado hermano!—le dijo al c*****o que estaba detrás de mí.—No quiero que te salpique. Estas cosas es mejor hacerlas

