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4106 Palabras

Chat Noir  Metí las manos en un cubo de agua helada y no pude evitar hacer una mueca de dolor.   Me las había hecho mierda y en parte era normal porque me había pasado toda la noche golpeando el puto saco y en general todo lo que se me ponía en medio.   Me odiaba a mí mismo. Y j***r, había sido un gilipollas bien grande.   Cuando me enteré de que Marinette había huido de Miraculous con el cabrón de Nathaniel, lo primero que se me vino a la cabeza fue darle duro para que se le quitasen las ganas de volver a intentar escapar de mí. Pero está claro que masturbarla de aquella forma, fue lo peor que le podía haber hecho.   Me vendé la manos con un trapo viejo que tenía cerca y me lo apreté fuerte, sintiendo un intenso dolor. Me lo merecía. Me merecía este dolor por ser el mayor hijo de put

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