Me duele todo, en especial el hombro y la cabeza, ¿qué pasó? ¿Dónde estoy? Unas voces se escuchan a la lejanía, solo que no entiendo lo que dicen, parecen murmullos, pero poco a poco empiezan a convertirse en palabras entendibles. Incluso consigo reconocer una voz. -Parece estar despertado, ¿señor? ¿Puede escucharme? Abro los ojos ligeramente, primero viendo solo siluetas borrosas y, de a poco, se vuelven más nítidas hasta convertirse en los rostros de Piero y Santino, lo cual me confunde, ¿qué está haciendo aquí? -¿Massimo? ¿Puedes entenderme? -Por supuesto que sí, ¿qué clase de pregunta es esa? -Bueno... -Y más importante, ¿qué haces aquí y por qué me duele el cuerpo? -Parece que el accidente no afectó tu mal humor de paciente. -¿Qué? Entonces todo vuelve a mí: la ida con Fr

