— ¿No sabes de qué otra manera torturarme? - Preguntó Diane entre jadeos, mientras llegaba las últimas embestidas de Dominick. — Tengo mil maneras de torturarte, ¿quieres conocerlas? - Dominick había dejado escapar una pequeña sonrisa que se vislumbró en la comisura de sus labios. — Yo solamente lo decía definitivamente, no quiero conocer ninguna otra manera en la que puedas torturarme - Diane cerro los ojos al momento en que ambos al mismo tiempo encontraron su liberación. — Empecemos - Dominick salió del interior de ella y salió de la habitación, Diane había dejado estar un pequeño suspiro, su cuerpo aún no se había recuperado de las innumerables veces en la que ella y Dominick habían mantenido intimidad, pero antes de ser más holgazana se había metido en el cuarto de baño, las got

