Hay verdades que no pueden ocultarse, como que alguien está gravemente enfermo y que podría morir. Leonel sabía eso, pero también estaba seguro de que su esposa no estaría contenta con dejar a su hija subirse en un avión sola o con su padrastro; ella insistiría en ir y llevarla personalmente. Despedirse de aquello traería una fractura en su relación, porque él no quería tampoco estar en una finca cuidando vacas o yendo a surfear. Él quería lo mejor para Layla y Leonor, y que la más pequeña surfeara como loca, y de vez en cuando riera con sus hermanos, pero en su lugar estaba lidiando con esto, buscando las palabras para no iniciar una discusión enorme con su esposa. Antes de eso, organizó los detalles para volar de vuelta a tierra del sol tan pronto como fuera posible. Leonel esperó a que

