Kamal estaba feliz por cumplir un año más junto a su familia. Los vio a todos reunidos, conversando; a sus hermanos pequeños, cada vez más hombres, más grandes y más fuertes. Sus hijos habían ganado estatura, y todos notaron el cabello más largo de su hija y que su hijo más pequeño manejaba más palabras. —Papá, ¿cuántos años cumples tú? —le preguntó Jamal, y para ello dio un golpe en la espinilla de su padre, quien le vio divertido antes de tomar asiento y reírse. —¿Cuántos crees que cumplo? —Muchos. —Gracias, hijo. ¿Cuántos muchos? —Como... cincuenta, papá. —responde Jamal y el rey se ríe. —Bueno, esos espero cumplir, pero viéndome como el abuelo. —Mi abuelo y yo somos muy guapos, nos has visto, nos parecemos muchísimo. —¿Qué tiene el abuelo que todos quieren parecerse a él? —Mi

