Kamal había llamado a su esposa personalmente para saludar a sus hijos y sobre todo para saber si ella estaría asistiendo a la fiesta de su madre adoptiva. La joven parecía indecisa en el teléfono, pese a no hacer ninguna promesa, el joven rey decidió que lo mejor era no hacerse ilusiones. El hombre asistió a una reunión con Harim y su padre por teléfono y los dos expusieron la idea de unificar el reino mucho más de lo que ya se había unificado, el rey le aseguró que su acuerdo tenía la mayor intención de brindarles comodidad a él y a su reina por el resto de sus vidas. —Este ha sido un sector de la región siempre calmado y próspero, Kamal, yo... no siento necesidad de unificar o ceder territorio cuando he cumplido con no meterme con nadie de sus reinos. —Nos queda claro, el problema no

