Malika. Agarro delicadamente la circunferencia de mi copa de vino, humectando mis labios con su elíxir de vez en vez, y saciando a mi olfato con su aroma embriagante y singular. Abservo a pocos metros cómo mi tía reprende a su perro por rasguñar la alfombra, me causa gracia ver al animal tan enorme lucir unas alitas junto a unos cuernos adheridos a su pelaje, se supone que está disfrazado de diablillo, pero parece más bien un loquillo. Franchesca, para acompañarlo, viste con un tutú color branco y un cintillo en forma de aureola sobre su cabeza, un corset de corazón se ciñe a su torso con manchas rojas similares a salpicaduras de sangre. Un ángel psicópata dice ser. Enfoco mi atención en otro punto, exactamente a mi lado. Cameron observa la televisión con su habitual cara de culo mient

