Malika. Intensifico el tacto de las manos sobre mis hombros mientras continúo con el trote infernal de la clase de deportes, tengo los brazos entumecidos, pero ni de coña los quitaré de donde están para que mis tetas empiecen a rebotar. Siento un temblor horrible hacerse paso a lo largo de mis pantorrillas, y un vacío asfixiante abrirse paso en mis pulmones. ¡Jodida madre! Estoy súper cansada, y pensar que todabía faltan unos veinte minutos para que acabe la clase. ¡Maldito señor Antxon! No deja de portarse como un gilipollas ni porque le guarde un enorme secreto. Menudo cabrón, no puedo evitar lanzarle una mirada furibunda cuando paso por su lado, el muy imbécil está sentado relajadamente sobre las gradas, ojeando las r************* en su celular. Disminuyo la velocidad del trote has

