A la mañana siguiente, desperté sintiendo su respiración y lo volví a empujar fuera de la cama. -¿Qué fue lo que te dije desgraciado? -Lo siento no me aguante, es que eres tan hermosa. -Gracias, pero no es necesario que me lo digas. Salimos del hotel y recorrimos cada uno de los museos que había en parís sin tener suerte. Así que, decidimos separarnos sin importar que fuera peligroso. El día comenzaba a oscurecerse de nuevo y seguía sin tener suerte, el humano no estaba regresando y me alegraba finalmente tener tiempo para mí, pero no quería que se metiera en problemas. A pesar de ser bruja, también tenía un lado agradable que odiaba, pero era parte de mi personalidad y por mucho que quisiera, no podía cambiar esa parte de mí. Entre en el único museo que no había buscado y lo e

