El lunes me levanté sin muchos ánimos, me puse un mini vestido amarillo pálido que había comprado el sábado con unos jeans oscuros y mis zapatillas negras, me recogí el cabello en un moño de lado que me sujeté con una pinza con forma de flor azul que extrañamente combinaba perfecto. Tardé mucho en maquillarme, porque lo arruiné varias veces y tuve que comenzar nuevamente. – Tranquila, solo tienes que acostumbrarte a esta nueva rutina, es cuestión de práctica – me dijo Nolan al notar mi frustración. – Tienes razón, lo bueno es que como no me queda mucho tiempo, realmente no tengo que preocuparme mucho por eso ¿O sí? – dije con tono ácido al darme cuenta que ya habían transcurrido dos semanas desde mi encuentro con La Muerte. Mi fin estaba cada vez más cerca, y la idea me aterraba y me en

