El miércoles pese a que mi muerte se acercaba cada vez más con cada día que pasaba, extrañamente me encontraba de muy buen humor, haber ayudado a Steven a lograr un avance en su historia de amor me tenía casi que flotando en las nubes. La sensación de ayudar a alguien era increíblemente placentera, y sentí un poco de pena al recordar que prácticamente nunca pude experimentarla antes, pero claro... Eso solo fue culpa mía y de nadie más. Ese día me tomé todo mi tiempo para alistarme, sin prisas ni presiones, no estaba para esas en esa etapa de mi vida. Para cuando salí de la habitación y me encaminé hacia la puerta, Deck y Nolan me esperaban apoyados de la pared; mi amigo, el pequeño demonio me miraba con una sonrisa en los labios. – ¿Qué? – le pregunté tomando mis llaves y mi morral. – S

