Al abrir los ojos y dar la vuelta vi que Dimitri seguía durmiendo. Suspire hondo y me levante lentamente para que este no despertara. Tome mi ropa y me vestí rápidamente el corazón me latía a toda velocidad, tenía miedo de ser descubriera. Una vez vestida camine de puntitas al lado de su cama y busque su pantalón, al encontrarlo saque su cartera y busque en la bolsa pequeña, justo como me lo habían dicho el botón azul ahí estaba. Lo saqué rápidamente y metí la copia. —Perdóname. —susurré y me di la vuelta. Al salir de la habitación lagrimas comenzaron a caer de mis ojos, me odiaba, lo odiaba y estaba segura de que cuando descubriera la verdad me odiaría, pero hay veces en las que nosotros no somos libres de elegir nuestro camino simplemente debemos obedecer órdenes, aunque una de ellas

