Narra Tarah Al escucharlo hablar se me salieron unas lágrimas y me lancé a sus brazos. Dimitri era mi persona favorita en todo el mundo y aunque realmente quería tener una vida a su lado sabía muy bien que eso era imposible. Ambos nos habíamos lastimado mucho, nuestras familias estaban de por medio y cuando descubriera toda la verdad estaba segura de que me iba a odiar, por el resto de mi vida. Se separó de mi y limpio las lágrimas que bajaban de mis ojos. —No sé que está pasando, tampoco sé si tu nombre es real, lo único que sé es que te amo como nunca pensé amar a nadie. —sonreí y me recargue en su pecho. —Gracias, por todo. —fue lo único que logre decir antes de que se escucharan unos golpes en la puerta. Me separe de él, limpie los ojos, me acomode la ropa y fui abrir la puerta.

