3. ¿Es amor?

1267 Palabras
Odiaba la cara que Gates ponía cada que me acercaba a ella, ya que esta se convertía en pánico, lo podía ver en esos hermosos ojos que tenía y en la forma que su cuerpo templaba al verme. Apreté ligeramente mis manos en forma de puño cuando bajo la mirada, Ava negó con la cabeza y yo asentí. Mi familia era una de las familias mas importantes de Sheffield y mas temida. Los rumores de que papá conocía a gente muy poderosa y alguna con la cual no te tenias que meter no eran tan falsos después de todo y eso gracias al abuelo. El abuelo con tal de mantener su imperio fue capaz de vender a su propia hija. Y esa era una de las principales causas por las que lo odiaba, lo peor era que a Tarah y a mi nos iban hacer lo mismo. Quería decirle que necesitaba hablar con ella de ciertas cosas, pero mi celular sonó. Saqué el aparato de mi bolsillo y respondí rápidamente. —¿Bueno? —dije un tanto alterado ya que el número que estaba era uno desconocido. —¿En donde mierda estas Dimitri? —al escuchar la voz de mi padre hice una mueca de asco y salí de la habitación. —En el hospital Tarah se desmayo enfrente del edificio, si no venia la gente iba hablar. —al escuchar aquello mi padre se sintió un poco más tranquilo, aunque no podía verlo lo sabia ya que su respiración se estaba tranquilizando. —Ya deja de jugar te necesito aquí. —dicho eso colgó la llamada. Suspire pesado y guarde aquel aparato que odiaba. Me acerque a la puerta ya que quería despedirme cuando iba a entrar escuche a Tarah. —No fue nada grave, sabes como es mi padre y quiere todo perfecto en la oficina y en la beneficencia así que me ha costado un poco más de trabajo organizarme. —Maldito Steffan, una parte del trato era que dejaría tranquila a Tarah y no estaba cumpliendo con lo suyo. —Mándalo a la mierda, no puede cargársela contigo, puede contratar empleados. —Tarah se quedó callada un momento. —Si lo hago me lo escupiría en la cara, para él solo sirvo para cerrar negocios y por ello me quiere casar con tu hermano. —al escuchar aquellas palabras sentí una presión en el pecho. Que me usaran para dañarla me jodia más que los negocios de mi padre. —¿Y entonces que harás? —pregunto Ava. —Nada, solo me queda esperar a que pase el tiempo y que mi vida con Dimitri no se convierta en una pesadilla. —suspiré pesado y maldije en voz baja. Al inicio creía que era el único al que torturaba, pero después de esa confesión sabia que no era así. Abrí la puerta de golpe y ambas voltearon a verme, desvié mi mirada de la de Tarah y me acerqué a mi hermana. —Debo irme papá esta en la empresa y pregunta por mí. —Ava hizo una mueca y asintió con la cabeza. Deposité un beso en su frente y di la vuelta sin siquiera despedirme de Gates, lo que había escuchado era todo lo que necesitaba para quemar media ciudad. Salí a toda prisa del hospital y camine rumbo a mi automóvil, una vez dentro me puse el cinturón de seguridad y arranque el auto. Steffan me iba a escuchar, teníamos un trato y no estaba poniendo de su parte para cumplirlo. Así que aún estaba a tiempo de joder todo y buscar a alguien más. Al llegar al edificio Hughes la recepcionista me dio una de las miradas más seductoras que tenía, lo cual me hizo mucha gracia ya que ella tenia novio. Lo sabia porque el chico también trabajaba en la empresa. Me pasé de largo y subí por el elevador ejecutivo. Había un elevador especialmente para mi y mi padre, aunque por mí no había problema en usar el de los empleados para don perfecto si lo había. Al llegar a la oficina mi padre y Steffan estaban sentados frente a frente. El primero en verme fue mi padre, seguido por el de Tarah. Antes de que comenzaran a decir algo tome una taza que se encontraba en la mesa y la lance por la ventana. Ambos se me quedaron viendo. —Lo prometiste. Prometiste que si firmaba la dejarías tranquila. —Mi padre soltó una carcajada y Steffan negó con la cabeza. —Dimitri aún te falta mucho que aprender en esto de los negocios, una de las cosas que te enseñe es que no debes de tener sentimientos por nada ni nadie y aun no logras dominar aquel problemático asunto. El amor es para débiles, el amor te hace jodido, te vuelve vulnerable además te quita energía. No debes de dejar que ese sentimiento crezca en ti. Giré sobre mis pies para estar frente a él y negué con la cabeza. —¿De donde mierda sacas que estoy enamorado? —dije con la respiración agitada y mi puño apretado. Él sonrió y negó con la cabeza. —¿A caso no te has dado cuenta de que estas enamorado de Tarah? —aquellas palabras retumbaban en mis oídos. ¿Enamorado de Tarah? ¿A caso lo que sentía por ella era amor? Me negaba a creer tal estupidez, le tenía bastante cariño, pero eso ha estar enamorado de ella era otro nivel, un nivel al cual no estaba permitido llegar así que negue con la cabeza. —Estas equivocado, jamás me enamoraría de Tarah. —dije mientras caminaba al sillón ambos s miraron y negaron con la cabeza- —Bueno ahora que has dejado de jugar a la casita, debes de saber algo. —Adam. —antes de que terminara asentí con la cabeza. —Ya sé que está aquí, el fue quien llevo a Gates al hospital. —mi padre soltó un puñetazo en el escritorio. —Estúpido Gabriel, dijo que llegaría en un mes. —dijo viendo a Carlo. —¿Crees que complique las cosas?—preguntaba Gates y mi padre negaba con la cabeza así que me levante de la silla. —Por lo visto su conversación es privada y si me quedo solo seré inoportuno así que hasta luego.—dije y me levante de la silla, al no escuchar reclamos supe que había sido lo correcto. Al llegar a mi oficina William seguía justo en donde lo había dejado. —¿Todo bien? —pregunto cuando pase directamente a mi silla y asentí con la cabeza. —Resulta que era estrés. —Esto esto no sería tan malo si ambos aceptaran que tienen sentimientos el uno por el otro.—sonreí sarcásticamente y negué con la cabeza. —Eso jodería más las cosas. Le rompí muchas veces el corazón, no puedo llegar como si nada y decirle, “Que crees Tarah estoy enamorado de ti, las veces que te jodí eran porqué tu papá me obligo hacerlo”. —Ok, entendí el punto, pero entonces que vas hacer. —pregunto William —Por lo mientras debemos investigar a mi tío. —¿Gabriel? —pregunto un tanto sorprendido. —Adam vino a Sheffield y no creo que sea una visita de cortesía, debe haber algo más. Necesito saber todo, antigua dirección, trabajo, lugares que frecuentaba, todo lo que puedas sacar de él es bien recibido. —De acuerdo. —dijo Will y salio por la puerta. Algo no andaba bien y debía averiguarlo, no quería más sorpresas.
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