Mili, sus hijos y la pequeña Irina habían llegado a casa de Victoria y Valentín, todos estaban en la sala, sin hablar, porque no sabían que decirle a la niña; ella no los conocía y no tenían una explicación legal de porque la habían sacado a las escondidas del colegio. - ¿Fue lindo el viaje? – Victoria le preguntó a Irina, ella no soltaba el puño de la camisa de Luciano, por una extraña razón el único que le inspiraba confianza era él, a quien la situación le encantaba ya que era una excusa perfecta para permanecer cerca de Victoria y que Valentín no lo amenazara o golpeara, la niña asintió tímidamente - ¿tenés hambre? – Ella negó, la mujer suspiró – seguro te preguntaras porque estás aquí y quienes somos. - Si quieren dinero les aviso que no tengo – dijo suavemente, todos rieron. - No

