Araceli. Mis manos tiemblan de nervios, me miro al espejo y siento que el tiempo se detiene, verme con un vestido de novia era el sueño de mi abuela, ir al altar de blanco aunque ahora no tengo nada de pura y el vestido tampoco es blanco, pero Exe intentó convencerme al decirme que él es mi único hombre, no hay otro y no lo va a haber, entonces debía darme el lujo de llevarlo pero no siento que sea correcto, así que elegí este que es como un rosa palido y ya, sigue siendo un vestido para ir al altar a sellar muestras vidas de una vez por todas. —¿Lista?. —mis cuñadas me miran esperando. —Algo... Me tiembla todo y quiero ir al baño. —¿Otra vez?. —dice Cele con su vientre pequeñito—. Déjate de joder nena. —Me hago. —las miro con suplica porque me tienen que ayudar—. Juro que me hago.

